Dos presidentes ausentes

La situación económica y social desde que el PP llegó al Gobierno de España no ha parado de empeorar. Aseguraron que tenían la panacea contra la crisis, pero a la vista está que nos han hundido más en ella. En estos delicados momentos se hace más necesario que los políticos den la talla y estén a la altura de las circunstancias. Por eso, una de las cosas que los ciudadanos se merecen es que su presidente explique, no sólo las medidas que toma, sino por qué y adónde pretende llevarnos con las mismas.

No nos vale la aritmética parlamentaria, por más mayoría que tenga un gobierno, porque nos jugamos mucho y porque los ciudadanos no le han dado al PP un cheque en blanco para que, aprovechando la coyuntura, aplique su reforma ideológica. Es el momento de los acuerdos y del consenso y para que eso sea posible tiene que haber presidentes del gobierno – aquí y en Madrid- que estén al pie del cañón y no se escondan.

Lo cierto es que mientras Rajoy está ausente, Valcárcel está prácticamente desaparecido de la Región y los pocos momentos estelares que nos dedica, los utiliza para faltar a la verdad, para salir en la foto o para responsabilizar a los demás de su incompetencia.

Es verdad, que el nombramiento de Juan Bernal ha venido a desmentir a Valcárcel en el tiempo. El vicepresidente dijo en días pasados que el incumplimiento del objetivo de déficit de España está ocasionado, en parte, por comunidades autónomas como la nuestra, que no hicieron nada para cumplir los ajustes, algo que el presidente nunca ha reconocido. Lo triste es que no cumplió, pero recortó derechos y servicios a los ciudadanos, en lugar de reducir despilfarro y mala gestión.

Existe el riesgo de que el Consejo de Política Fiscal y Financiera no nos apruebe hoy el Plan de ajuste o nos pongan en serias dificultades porque el Plan del consejero Bernal no es creíble. De hecho, periódicos como ABC, cercano a los círculos del PP no confían, ni el propio Bernal, que ha decidido intervenir el Servicio Murciano de Salud por su nefasta gestión.

La Región tiene suficientes problemas como para que se aborden en la Asamblea. El panorama es poco halagüeño: el número de parados no ha dejado de crecer, alcanzando ya cifras insostenibles con 200.400 desempleados, muchas empresas murcianas no tienen expectativas y esperan que la Administración haga frente a la deuda que tiene con ellas desde 2008.

Nos oprime la amenaza. El Gobierno regional ya ha intervenido el Servicio Murciano de Salud y el Gobierno de España puede hacer lo propio con la Comunidad autónoma. Mientras, Rajoy temeroso de que Europa no le ayude sigue como Valcárcel, sin oír a la oposición en demanda de acuerdo y consenso para salir unidos de esta grave situación y pidiendo a Europa lo que le hemos exigido los socialistas: un margen más amplio para cumplir el déficit, que no sean los trabajadores por cuenta ajena y pequeños autónomos los que paguen la crisis y que sigamos protegiendo a los más vulnerables.