LA SITUACION ECONOMICA DE AGUILAS. PARTE I.


En Águilas, cuna de las apuestas por un macrosector dedicado al monocultivo del ladrillo por un gobierno carente de perspectiva, estamos sufriendo los efectos de una política equivocada que está produciendo muchos cientos de parados cuando históricamente en Águilas no ha habido prácticamente cifras apreciables de paro a lo largo de toda la democracia, después de haber pasado no pocas crisis.
La agricultura aguileña ha servido durante muchos años de motor de toda la economía aguileña y ha arrastrado hacia delante a todo un sector comercial y de servicios que, a su vez, proporcionaba muchos puestos de trabajo para trabajadores y autónomos.
A la agricultura como pilar fundamental de la economía aguileña le puso freno la apuesta de este gobierno la anterior legislatura por la política de recalificaciones de terreno agrícola, con más de 20 millones de m2 recalificados, el cierre de los almacenes de Durán y Pascual Hermanos y más de 700 trabajadores directos que quedaron abandonados a su suerte y sin empleo.
Todavía recordamos las intervenciones de algunos concejales de este equipo de gobierno durante los plenos, concretamente las del ¡¡¡Concejal de Agricultura!!!, defendiendo las recalificaciones, alegando que la agricultura de Águilas no tenía futuro, que le quedaban de 4 a 5 años y que no se podía impedir a las empresas que vendieran sus fincas. Ahora, claro está, dicen otra cosa y, entre otras, que la culpa de la crisis la tiene Zapatero
Pero claro, de aquellos polvos, llegaron estos lodos. La apuesta disparatada que hizo este gobierno popular por el sector de la construcción, un sector que siempre ha tenido en Águilas su constante desarrollo, apoyado por una demanda sostenida de segunda residencia, buscando nuestro clima y calidad de vida, ha supuesto matar de golpe a la gallina de los huevos de oro y meternos en una de las peores crisis que se recuerdan.
Esa apuesta descabellada por un único factor de desarrollo, junto a la presión a la que sometió a la agricultura mediante las recalificaciones de fincas en plena producción, no podía sino tener como consecuencia la crisis que estamos atravesando ahora, con más parados que nunca y con unas perspectivas demoledoras de cara al futuro.
Ahora quienes querían certificar la defunción de la agricultura en el plazo más breve posible, aparecen como sus grandes defensores y como la única tabla de salvación posible, alabando su calidad, su hegemonía en nuestra economía, los puestos de trabajo que genera y bla, bla, bla… Ellos, que la acosaron hasta límites insostenibles, destruyeron cientos de puestos de trabajo y no les importó convertir en baldías miles de hectáreas de tierras en plena producción, cambian ahora de opinión y donde dije digo, digo Diego. No les queda más remedio, ya que el sector por el que había apostado este gobierno no tiene perspectivas de recuperarse, ni a corto ni a medio plazo.
Nada volverá a ser igual después de que todo haya pasado. Ni aquí, ni en ninguna parte. Lo único malo para los aguileños es que con esta política errática que ha seguido este gobierno sin cabeza, es que hemos perdido varios años, cientos de puestos de trabajo, miles de hectáreas agrícolas en producción, el cierre de almacenes agrícolas y comercios y buena parte de nuestro potencial económico que nos hacía destacar en el conjunto de la comarca y en toda la Región, justo ahora que vamos a tener asegurada agua para siempre a través de la puesta en marcha de la desaladora de Aguilas/Guadalentín. Ahora que podíamos haber contribuido a fortalecer un sector hortofrutícola poderoso, creador de empleo y de riqueza mucho mayor que en la actualidad, pues van y se lo cargan para hacer una apuesta arriesgadísima, que no ha salido, de pan para hoy y hambre para mañana y de la que le hemos avisado una y otra vez que iba a suceder como así ha sido.
Y sin embargo, este gobierno sigue quieto, inmóvil, atado, a los mismos espejismos. Mientras todo se desmorona a su alrededor y la única inversión que llega es la del Gobierno de España, el Plan E; ellos a lo suyo, a echarle la culpa de todos los males a ZP y a desviar cualquier responsabilidad sobre sus actos.
Siguen apostando por un macroproyecto en Marina de COPE que no verá la luz, cuando poco, dentro de 20 o 30 años, si lo llega a ver alguna vez, como ha reconocido el propio presidente Valcárcel; no están haciendo nada para reforzar la política industrial del municipio, mientras otras localidades nos adelantan en localización de nuevas empresas y creación de empleo industrial.
No tienen prevista la creación de nuevos hoteles, mientras se cierran los que acaban de abrirse, como el Cala Real y no se crean incentivos para la apertura de nuevas plazas turísticas, siendo el último municipio costero en plazas hoteleras y apartamentos turísticos.
No saben lo que hacer para salir de este atolladero, salvo el echarle la culpa de todo a ZP y fiarlo todo a la colocación de una primera piedra de un Hospital que no verá la luz antes de 10 años como poco, si llega a verlo; y a la terminación de un Auditorio mastodóntico de más de 20 millones de €, que nadie sabe como se va a poder mantener con los actuales presupuestos municipales, después de la caída brutal que ha experimentado la recaudación municipal.
A eso lo fían todo. Quieren llegar hasta las municipales y autonómicas para permanecer en el poder como sea con una campaña permanente de propaganda pagada en los medios por todos los aguileños, que esconda sus errores y amplifique sus exiguos aciertos durante estos años y que lo único que ha conseguido es que Águilas ostente el triste récord de estar a la cabeza de todo empezando por la cola.